Mi primer error con el dinero (y por qué decidí empezar este blog)

No recuerdo el momento exacto en el que empecé a interesarme por el dinero. Supongo que fue poco a poco, cuando empecé a tener mis propios gastos y me di cuenta de que el dinero desaparecía mucho más rápido de lo que llegaba. A los 18 años tienes muchas ganas de hacer cosas, pero casi nadie te explica cómo manejar lo que tienes sin acabar a cero antes de fin de mes.

Mi primer error con el dinero no fue algo enorme. No perdí miles de euros ni hice nada especialmente dramático. Fue algo mucho más normal, y precisamente por eso creo que le pasa a mucha gente: pensé que mientras tuviera dinero en la cuenta, podía permitirme gastarlo.

Durante un tiempo estuve ahorrando sin un objetivo claro. Dinero de cumpleaños, algún trabajo puntual, pequeños ingresos que iban entrando. Ver cómo subía el número en la cuenta me hacía sentir tranquilo, como si lo estuviera haciendo bien solo por no gastarlo todo. El problema es que no tenía ningún plan.

Un día empecé a comprar cosas pequeñas. Nada exagerado: ropa, salir más veces, algún capricho tecnológico, comidas fuera… gastos que por separado parecían insignificantes. El típico “por esto no pasa nada”. Y claro, por una cosa no pasa nada. El problema es cuando todo junto empieza a sumar.

Me di cuenta tarde de que no estaba decidiendo en qué gastar, simplemente estaba reaccionando a lo que me apetecía en el momento. No había límites ni prioridades. Y cuando llegó un gasto inesperado —algo bastante normal— entendí que en realidad no tenía ahorros, solo dinero sin gastar todavía.

Esa sensación fue incómoda. No porque me hubiera quedado sin dinero, sino porque entendí que no sabía manejarlo. Nadie me había enseñado cómo hacerlo, pero tampoco había intentado aprender por mi cuenta hasta que me vi en esa situación.

A partir de ahí empecé a interesarme más por las finanzas personales, aunque al principio todo me sonaba demasiado complicado. Muchos consejos parecían pensados para gente con mucho dinero o con años de experiencia. Yo solo quería entender cosas básicas: cómo no quedarme sin dinero, cómo ahorrar sin dejar de disfrutar, cómo tomar decisiones un poco más inteligentes.

Lo primero que aprendí fue algo bastante simple: ahorrar no es lo que sobra, es lo que decides guardar antes de empezar a gastar. Parece obvio cuando lo lees, pero cambia bastante la forma de pensar. Dejé de mirar cuánto me quedaba al final del mes y empecé a decidir desde el principio qué parte no se tocaba.

También entendí que muchos errores con el dinero no tienen que ver con matemáticas, sino con hábitos. Gastar cuando estás aburrido, compararte con lo que tienen otros, justificar compras porque “todo el mundo lo hace”. Son cosas pequeñas que no parecen importantes hasta que miras atrás.

No me convertí de repente en alguien perfecto con el dinero. Sigo equivocándome, y seguramente lo seguiré haciendo. Pero ahora al menos intento entender por qué tomo ciertas decisiones y qué consecuencias pueden tener más adelante.

Este blog nace precisamente de ahí. No soy experto ni asesor financiero. No tengo estudios relacionados con economía ni pretendo dar lecciones a nadie. Solo soy alguien que empezó a interesarse por el dinero cuando se dio cuenta de que nadie iba a gestionarlo por él.

La idea es compartir lo que voy aprendiendo por el camino: errores que he cometido, cosas que me han funcionado y otras que no tanto. Si alguien que está empezando puede evitar alguno de los fallos que yo ya he cometido, entonces habrá merecido la pena escribirlo.

Porque al final, aprender sobre dinero no va solo de ahorrar más o gastar menos. Va de tener tranquilidad, de no tomar decisiones por impulso y de entender que pequeñas decisiones repetidas muchas veces acaban marcando la diferencia.

Si estás leyendo esto y tienes más o menos mi edad, probablemente estés en el mismo punto en el que yo estaba hace poco: empezando, con dudas y sin tener muy claro por dónde empezar. Y está bien. Nadie nace sabiendo manejar su dinero.

Yo tampoco. Y por eso empieza este blog.

Por Oier

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *